Piel de mármol
“Pigmalión se dirigió a la estatua y, al tocarla, le pareció que estaba caliente, que el marfil se ablandaba y que, deponiendo su dureza, cedía a los dedos suavemente (…). Al verlo, Pigmalión se llena de un gran gozo mezclado de temor, creyendo que se engañaba. Volvió a tocar la estatua otra vez, y se cercioró de que era un cuerpo flexible y que las venas daban sus pulsaciones al explorarlas con los dedos.”
Las metamorfosis. Ovidio
El eros palpitante de un cuerpo de mármol se encarna en las imágenes de Milos Deretich. Sus fotografías exploran la poderosa sensualidad de las esculturas clásicas, crean la mágica percepción del voyeur cuya mirada recorre como el tacto esos cuerpos blancos, perfectos, congelados en un estado de latente exaltación.
Y como en el texto de Ovidio la metamorfosis se desencadena, Afrodita hace realidad el deseo de Pigmalión, Galatea cobra vida y será el objeto de amor de su creador.
En estas obras somos testigos de una escena única, la vida comienza a latir bajo la piel de marmol, y la belleza de lo inerte da paso al sueño de un cuerpo apolíneo vibrando de deseo ante nuestros ojos.
Fabiana Barreda
